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La Historia de Deborah

Hola mi nombre es Deborah y yo soy madre compañera con el programa de Padres en Compañerismo y yo tuve un caso abierto con el departamento de servicios de niños y familia hace más de diez años porque falle en proteger a mis hijos contra el abuso físico y vivía en un hogar con violencia domestica. Yo vengo de una niñez donde fui abusada de diferentes formas y había mucha disfunción en el hogar donde uno de mis padres tenía problemas de salud mental severo y crecí en un hogar donde fui expuesta a la violencia domestica pensando que era algo normal puesto que en nuestra cultura nos enseñaron que no se divulgan los problemas en el hogar con nadie.

Con el tiempo no supe que esto me iba a traer serias consecuencias en mi hogar. Pasaron los años ya tenía cinco hijos cuando hubo una investigación acerca de alegaciones que había abuso infantil en el hogar y yo inmediatamente lleve a mis hijos a urgencias para que los revisara el doctor y declaro que no existía ninguna señal de abuso infantil y cerraron el referido con el acuerdo que mi esposo tenía que ir a clases de padres. Al siguiente año nada me había preparado para la perdida de mi padre y de mi hermano, fue un tiempo muy duro para mí pero tuve que ser fuerte por mi familia. Una semana después de darle sepultura a mi hermano recibí la demanda de divorcio y yo no sentía nada mi interior estaba adormecido y destrozado puesto a que no podía aliviar la pérdida de mis seres queridos comparado con arreglar problemas entre parejas.

A los meses después no me imagine tocar fondo un viernes 29 de octubre el día que mi vida cambio por completo, me quitaron a mis hijos. No pude soportar el dolor de que me arrebataron lo que más quería en la vida estaba quebrantada, resentida, frustrada, enojada y sin apoyo de nadie. En ese momento me di cuenta que mis hijos eran mi prioridad y estaba dispuesta a recuperarlos a como dé lugar. No puedo decir que fue fácil pero si valió la pena de cumplir con las órdenes de la corte y poder aprender aceptar la responsabilidad de mis actos y aprender un nuevo método de disciplinar a mis hijos sin tener que usar disciplina física y romper el ciclo de violencia que existía en mi historial familiar.

Aproveche el tiempo que no tenía a mis hijos para ir a la escuela y estudiar para ser asistente de médico y gracias a mis esfuerzos y perseverancia logre graduarme y mis hijos estuvieron presentes y unos meses después tuve a mis hijos nuevamente conmigo. Menos de un año después me quede sin hogar donde vivir y tuve que ir a un refugio con mis hijos con miedo de que me los quitaran pero seguí adelante sin mirar atrás. Pude buscar ayuda para obtener vivienda de bajos recursos donde ahora tenemos techo, comida, un ambiente seguro, estable, un hogar feliz. No somos la familia prefecta pero estamos mucho mejor que antes y esta fue mi bendición disfrazada, pude ver lo bueno que salió de todo esto en lo que yo creía que era mi peor pesadilla.

Es un placer para mí de poder ayudar a familias que han pasado por estas circunstancias y en la forma que lo hago es compartiendo mi historia, educar, empoderar, escuchar, apoyar a padres, ofrecerles herramientas y los recursos necesarios para navegar el sistema y ser escuchados para que puedan cerrar su caso.

Gracias.